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La cirugía renal es una intervención médica especializada cuyo objetivo es tratar diversas afecciones que comprometen el funcionamiento de los riñones. Esta cirugía puede ser necesaria en casos de cálculos renales de gran tamaño, tumores, malformaciones congénitas, obstrucciones del tracto urinario o daño renal severo. Gracias a los avances tecnológicos, hoy existen múltiples enfoques quirúrgicos que se adaptan a cada paciente según su diagnóstico y condición física.
«Percutáneo» significa a través de la piel. El procedimiento crea un conducto desde la piel a la parte posterior del riñón. Un cirujano usa instrumentos especiales a través de una sonda pequeña en la espalda para ubicar y extraer cálculos del riñón para no tener dolor en los riñones.
En función de la complejidad del caso, el equipo médico puede optar por una cirugía abierta tradicional, laparoscópica (mínimamente invasiva), percutánea o incluso asistida por robot, cada una con sus propias ventajas y consideraciones clínicas.
Tipos de cirugía renal
1. Nefrolitotomía percutánea
Esta técnica se utiliza para eliminar cálculos renales grandes o complejos que no pueden tratarse con métodos convencionales. A través de una pequeña incisión en la piel, se introduce un instrumento especializado directamente en el riñón. Los cálculos se fragmentan y se extraen sin necesidad de abrir completamente el abdomen, lo que reduce el tiempo de recuperación y el dolor postoperatorio.
2. Nefrectomía
La nefrectomía consiste en la extirpación quirúrgica de una parte o la totalidad del riñón, y se clasifica en varias variantes:
- Nefrectomía parcial: Se extirpa solamente la zona afectada del riñón, normalmente en casos de tumores pequeños o localizados, conservando el resto del órgano funcional.
- Nefrectomía simple: Implica la extracción completa de un riñón. Se realiza generalmente cuando hay daño severo, infecciones crónicas o traumatismos.
- Nefrectomía radical: En esta intervención se extrae el riñón completo, junto con la glándula suprarrenal, el tejido graso perirrenal y los ganglios linfáticos cercanos, especialmente cuando se trata de un cáncer renal avanzado.
- Nefrectomía laparoscópica: Esta técnica mínimamente invasiva permite retirar el riñón utilizando pequeñas incisiones y una cámara. Su principal ventaja es que acelera la recuperación y reduce el riesgo de complicaciones.
3. Cirugía renal percutánea
Es una intervención diseñada para acceder al riñón a través de una incisión pequeña, normalmente en la espalda, utilizando instrumentos especiales para tratar tumores, cálculos complejos o estenosis en las vías urinarias. Su enfoque menos invasivo lo convierte en una excelente alternativa a la cirugía abierta en muchos casos.
4. Cirugía robótica
Mediante un sistema robotizado controlado por el cirujano, esta técnica laparoscópica asistida por robot mejora la precisión, la visualización en alta definición y la destreza quirúrgica. Es muy útil en procedimientos delicados como nefrectomías parciales o reconstrucciones del tracto urinario.
5. Nefrostomía percutánea
Cuando hay una obstrucción que impide el flujo normal de orina, se recurre a la nefrostomía percutánea. Este procedimiento permite insertar una sonda directamente en el riñón para drenar la orina y aliviar la presión. Es una técnica utilizada tanto en contextos temporales como en cuidados paliativos.
6. Ureteroscopía
La ureteroscopía es un procedimiento endoscópico que permite explorar el uréter y el riñón a través de un instrumento delgado que se introduce por la uretra. Es ideal para tratar cálculos pequeños o lesiones en el interior del sistema urinario sin realizar incisiones.
Beneficios de las técnicas mínimamente invasivas
El desarrollo de procedimientos laparoscópicos, percutáneos y robóticos ha transformado la cirugía renal moderna, ofreciendo numerosos beneficios sobre la cirugía abierta convencional:
- Menor dolor postoperatorio
- Menor pérdida de sangre
- Reducción del riesgo de infecciones
- Estancia hospitalaria más corta
- Cicatrices mínimas
- Retorno más rápido a las actividades cotidianas
Estos avances no solo mejoran la experiencia del paciente, sino que también optimizan los recursos hospitalarios y reducen las tasas de complicaciones.
Riesgos asociados a la cirugía renal
Aunque estas cirugías suelen ser seguras y efectivas, como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen ciertos riesgos potenciales que deben considerarse:
- Sangrado: Dependiendo de la técnica utilizada, puede requerirse transfusión si el sangrado es significativo.
- Infecciones: Ya sea en el sitio de la incisión, en el tracto urinario o incluso a nivel pulmonar.
- Daño a órganos cercanos: Como el bazo, intestino, páncreas o vasos sanguíneos mayores.
- Reacciones adversas a la anestesia: Alergias, problemas respiratorios o complicaciones cardiovasculares.
- Hernias: Sobre todo si se ha realizado una cirugía abierta.
- Insuficiencia renal: Riesgo que se incrementa si el otro riñón no está funcionando de manera óptima.
- Complicaciones en trasplantes: Incluyen rechazo del órgano, formación de coágulos o infecciones graves.
Recuperación postoperatoria
El tiempo de recuperación varía en función del tipo de cirugía, la técnica empleada y el estado general del paciente. Sin embargo, hay algunas recomendaciones clave para una recuperación exitosa:
- Seguir todas las indicaciones médicas, incluyendo el uso de medicamentos y visitas de seguimiento.
- Controlar adecuadamente el dolor mediante los analgésicos prescritos.
- Mantener una alimentación equilibrada que favorezca la cicatrización y prevenga infecciones.
- Evitar esfuerzos físicos intensos durante las primeras semanas y retomar la actividad física de forma gradual.
- Monitorear signos de alerta, como fiebre, sangrado anormal o dolor persistente.
En general, los pacientes que se someten a procedimientos mínimamente invasivos suelen retomar sus actividades normales en un periodo de 2 a 4 semanas, mientras que los que han pasado por una cirugía abierta pueden requerir entre 6 a 12 semanas.
Conclusión
La cirugía renal es una herramienta fundamental en el tratamiento de enfermedades que afectan al riñón. Gracias a las técnicas mínimamente invasivas y a la innovación tecnológica, hoy es posible realizar intervenciones con alta precisión, menos complicaciones y una recuperación más rápida. Si tú o un familiar están considerando este tipo de cirugía, lo más importante es contar con un equipo médico especializado que evalúe el caso de forma integral y determine el tratamiento más adecuado.
La nefrolitotomía percutánea se usa con mayor frecuencia para cálculos más grandes o cuando los procedimientos menos invasivos no tienen éxito o no son posibles.

Por qué se realiza la Cirugía renal
La nefrolitotomía percutánea se suele recomendar en estos casos:
- Cuando los cálculos renales grandes obstruyen más de una rama del sistema de recolección del riñón. Esto se conoce como cálculos renales coraliformes.
- Cuando los cálculos renales miden más de 0,8 pulgadas (2 centímetros) de diámetro.
- Cuando hay cálculos grandes en la sonda que conecta un riñón con la vejiga (uréter).
- Cuando otras terapias han fracasado.
Riesgos
Los riesgos más frecuentes de la nefrolitotomía percutánea comprenden lo siguiente:
- Sangrado
- Infección
- Lesión en el riñón u otros órganos
- Extracción incompleta de cálculos
Cómo prepararse para la Cirugía renal
Antes de la nefrolitotomía percutánea, se te realizarán varias pruebas. Los análisis de orina y de sangre permiten detectar signos de infección u otros problemas, y las tomografías computarizadas determinan dónde se encuentran los cálculos en el riñón.
Es posible que se te pida que dejes de comer y beber después de la medianoche en la noche anterior a la cirugía. Asegúrate de informarle al equipo de atención médica sobre todos los medicamentos, vitaminas y suplementos alimenticios que tomas. En algunos casos, es posible que debas dejar de tomarlos antes de la cirugía. Cirugía renal
Es posible que el cirujano te recete antibióticos para reducir tus probabilidades de desarrollar una infección después del procedimiento.
Lo que puedes esperar
Antes del procedimiento
La nefrolitotomía percutánea se suele realizar en el hospital con anestesia general. Con anestesia general, no te despertarás durante el procedimiento y no sentirás ningún dolor.
A veces, el primer paso del procedimiento se realiza en el departamento de radiología. En este caso, es posible que se te administre un medicamento que adormezca solo una pequeña área del cuerpo (anestesia local) en el departamento de radiología. Luego podrías recibir anestesia general después de que se te traslade para la cirugía.
Si tienes dudas o necesitas atención urológica acude con un urólogo en Guadalajara.
Urología Integrada
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A cargo del Urólogo Gabriel Sedano Valencia